EL PAÍS - Rebeca Carranco
El scout de los jóvenes, Julio Guevara, fue apresado acusado de tráfico de personas. La Policía Nacional en España no tiene ninguna causa contra él.
El entrenador del equipo de béisbol Julio Guevara lleva en prisión en Venezuela desde hace un año, cuando varios deportistas de su equipo pidieron asilo en Barcelona. El hombre fue detenido por los servicios de inteligencia venezolanos, que le acusan de estar detrás de una “trama de tráfico de personas”. Guevara estaba en una gira Europea con los jóvenes, cuando él regresó a Venezuela por cuestiones de salud, y 18 de los chavales que viajaban a su lado pidieron asilo en las dependencias de la Policía Nacional en Barcelona. Los jóvenes que siguen en España niegan cualquier implicación del entrenador en su decisión de quedarse: “Su encarcelamiento es absolutamente injusto”.
La Policía Nacional atendió a los deportistas en sus dependencias en Barcelona el 31 de marzo de 2025, y gestionó con celeridad la solicitud de asilo. Los investigadores consideraron peculiar la repentina llegada de todos aquellos chavales, de entre 17 y 22 años, directamente a su sede, y les tomaron también declaración para saber qué podía haber detrás. Los agentes descartaron la existencia de una trama de tráfico de personas que se hubiese lucrado con los chavales, así como cualquier implicación delictiva de su entrenador, Julio Guevara, según fuentes consultadas por EL PAÍS. Esas mismas fuentes expresan su sorpresa al saber que Guevara se encuentra preso en Caracas por este caso.
La defensa de Guevara la ha asumido la ONG Foro Penal, que lo ha calificado como un preso político de los que se ha empezado a tener registro ahora que más personas se han atrevido a denunciar por la compuerta que ha abierto el Gobierno, luego de la intervención militar de Estados Unidos y la salida de Nicolás Maduro del poder. Piden que su caso sea evaluado en el marco de la ley de amnistía que se ha aprobado hace un mes en Venezuela. Consideran que se trata de una detención arbitraria, después de ser señalado por la Cancillería de Venezuela en un comunicado, en el que informaban de la apertura de una investigación una posible “trama de tráfico de personas”. Los abogados informaron que le imputaron delitos relacionados con trata de personas y asociación para delinquir aunque es la única persona investigada es esta causa.
Guevara emprendió una gira europea el 11 de marzo de 2025 con 27 jugadores de béisbol. Juntos tomaron un vuelo en el aeropuerto de Maiquetía. Iban a Europa a poner a prueba su talento. Una gira más de las que Julio Guevara, experimentado scout de jugadores para las Grandes Ligas y dueño de la academia Team Guevara, instalada en el oriente venezolano, en la ciudad de El Tigre, ha organizado en su carrera, breve en el campo de juego, pero fructífera como agente deportivo. Del grupo, 4 tenían 17 años en ese momento —que viajaron con tutores y permisos de sus padres—, fueron vistos por equipos en Italia, donde Guevara tiene jugando a su propio hijo. Para algunos de los jóvenes era su primera vez fuera de Venezuela.
El itinerario en Europa era de 22 días, cuentan allegados al entrenador. Pero Guevara se la pasó buena parte en un hospital porque se infectó con una bacteria. A los jóvenes, la lluvia y el clima en Italia les impidieron jugar algunos partidos, por lo que luego intentaron mostrarse en España. Durante el viaje, Guevara publicó en su cuenta de Instagram videos promocionando la Liga Senior Latinoamericana de Béisbol, una organización deportiva privada que creó en 2022 para captar talentos que no son contratados en las Grandes Ligas, con plazas en apenas 30 equipos élite, y darles vitrina para que puedan seguir su carrera en otros circuitos profesionales del deporte.
“El entrenador no se encontraba bien, y nos preguntó qué queríamos hacer, si irnos o quedarnos”, recuerda, un año después, Edgar González, de 22 años. Él y 17 chavales más dieron el paso de quedarse. “Fue nuestra decisión. Su encarcelamiento es absolutamente injusto”, lamenta el deportista. Los jóvenes agradecen la atención de la Policía Nacional, que les buscó alojamiento temporal. Después, los deportistas fueron acogidos por una fundación, hasta que consiguieron el permiso de trabajo. Finalmente, decidieron continuar en España 12 de los beisbolistas, y el resto regresó a su país. “Es un sueño hecho realidad”, insiste Edgar González, que en la actualidad juega en el equipo Miralbueno de Zaragoza. Y subraya que Guevara ni les abandonó, ni mucho menos traficó con ellos.
Venezuela, que tiene un nombre —el del pelotero Luis Aparicio— en el Baseball Hall of Fame de Nueva York y esta semana ha ganado el Clásico Mundial de Béisbol contra Estados Unidos, es una fábrica de peloteros. Pero la base de jugadores de Guevara es lo que en la jerga de los entrenadores llaman la chatarra o el desecho, decenas de niños y jóvenes que en casi cualquier barrio de Venezuela lanzan y batean pelotas, dejan de estudiar o trabajar, con el sueño de brillar en los estadios de Estados Unidos, a donde no todos llegan. “Si tienes de 15 a 23 años y juegas béisbol te invita a que te inscribas y puedas conquistar Europa. No te quedes en casa. Tenemos 15 jugadores en el sistema europeo profesional”, dice Guevara en uno de los videos grabados durante su última gira, con chaqueta y pasamontaña para el frío y una pelota en la mano.
Aquel mes de abril de 2025, después de la noticia de la petición de asilo de los chavales en Barcelona, Guevara aterrizó en Maiquetía con el teléfono repleto de mensajes luego de nueve horas en el avión y pudo salir del aeropuerto sin ser detenido. El tiempo alcanzó para declarar en medios como Clarín de Argentina que no había abandonado a los muchachos y que se había regresado a Venezuela por problemas de salud. Poco después, cuando Guevara estaba retomando sus actividades en El Tigre, llegaron funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia, lo detuvieron y lo llevaron al Helicoide.
Sus familiares denunciaron en tribunales que Guevara está a punto de cumplir un año en prisión en Caracas. Desde ahí le han llegado las noticias del Clásico Mundial de Béisbol, donde jugaron su hijo y otros peloteros que logró fichar en equipos de Italia. “El ministerio hizo acusaciones falsas que corrieron por redes sociales. Él no tiene delitos, no tiene orden de arresto, él no se ha escondido. Salió y entró por Maiquetía legalmente y lo tienen encarcelado injustamente”, declararon sus familiares. Sus defensores solicitaron la amnistía, pero fue rechazada. Ahora esperan respuesta de la apelación.


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