Por Marion van der Kraats (dpa)
Berlín, 30 jul (dpa) - "Der Lichtblick", cuya primera edición salió de la imprenta en 1968, es relanzado gracias a la Fundación Panter del diario "taz" de Berlín, para mantener activo el periódico más antiguo que se edita en una prisión alemana.
Debajo de un monitor hay papelitos amarillos con palabras clave, las notas de investigación se amontonan, el diccionario alemán Duden y otros libros de referencia reposan en las estanterías. Y hay cuatro escritorios equipados con dos monitores cada uno.
A simple vista, parece un día normal en la redacción, pero hay barrotes en las ventanas y la pesada puerta azul brillante de la celda da a un largo pasillo y a unas escaleras metálicas que serían un buen telón de fondo para viejas películas carcelarias. Esta es la prisión de hombres de Berlín-Tegel.
La redacción está formada por los presos Adrian (42 años), H. Peter (62), Michael (52) y Steffen (34). Cuentan con orgullo que empezaron su servicio el 24 de abril. "Me convenció el proyecto", describe uno de los presos. "Vi la oportunidad de orientarme más creativa y culturalmente", dice otro.
Ellos han conseguido reeditar el periódico tras una pausa forzada de unos ocho meses. A ello ha contribuido notablemente el compromiso de la Fundación Panter del diario "taz", que organizó un taller con los reclusos interesados. Durante varios meses, los participantes practicaron diversos formatos periodísticos bajo la dirección del personal del diario.
"Al principio participaron más de 20 interesados, y quedaron cuatro", explica Konny Gellenbeck, director de la fundación, quien puntualiza que tuvieron en cuenta las consideraciones de seguridad de la prisión, un aspecto que tuvo un papel importante para la fundación cuando se abordó el proyecto.
Entre los participantes había desde hombres en prisión preventiva hasta condenados a cadena perpetua por asesinato. En resumen: se trata de personas que no son necesariamente figuras simpáticas. "Pero los presos también tienen derecho a la información", subraya Gellenbeck.
La fundación apoyó el relanzamiento del periódico con unos 10.000 euros (unos 11.000 dólares). "Todo donaciones", asegura Gellenbeck. El compromiso fue muy bien recibido por los lectores del "taz".
El relanzamiento se hizo necesario porque las investigaciones sobre un robo a un transporte de dinero en junio de 2022 condujeron a la redacción del periódico: al parecer, un antiguo redactor gestionaba una empresa de alquiler de coches desde la prisión.
Uno de sus vehículos fue supuestamente utilizado en el delito. Durante la redada en el centro penitenciario, se confiscaron los ordenadores del periódico.
Ahora, entre otras cosas, la prisión vuelve a asumir los costes de impresión, envío y equipamiento del periódico con ordenadores, así como conexiones telefónicas y de fax, asegura la Administración de Justicia del gobierno regional de la capital alemana. El objetivo es que "Der Lichtblick" vuelva a publicarse trimestralmente.
Para ello, sus redactores trabajan todos los días, excepto los domingos, a partir de las 7 de la mañana. "Dependiendo de lo que surja, se prolonga hasta las 21:00 horas", describe Adrian. Un permiso especial permite al equipo investigar dentro del gran complejo penitenciario.
"Nuestras fuentes son -potencialmente- todos los detenidos, abogados y otros colaboradores", dice H. Peter. El equipo de redacción se ve a sí mismo como un "altavoz", por supuesto sobre todo para los reclusos de Tegel y para los presos en general.
Como el periódico, con una tirada de 7.500 ejemplares, se envía a cárceles de todo el país y hay suscriptores en todo el mundo, por ejemplo en Australia, las sugerencias vienen de muchas direcciones.
El último número, por ejemplo, trata de los efectos de la inflación, la pobreza en la tercera edad y la identidad de género. Los editores solo revelan dos temas del próximo número: la prisión de Tegel cumplirá 125 años en octubre y la sentencia del Tribunal Constitucional sobre los minisalarios para los presos.
En Alemania se editan unos 60 periódicos en prisiones de todo el país, sin embargo, "Der Lichtblick" dice ser diferente. "Somos el único periódico de prisiones que no está censurado", subrayan los editores. Su lema: "Informar, vigilar a todo el mundo y, si es necesario, darles un buen rapapolvo", agregan.
