La desolación en Caracas tras los fuertes terremotos: "Tenemos miedo, nos preocupa lo que viene después"

 20MINUTOS - 

Varias mujeres venezolanas narran a '20minutos' la situación en el país tras el doblete sísmico que sacudió diversas zonas de Caracas y otras ciudades.

Dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 han sacudido el centro de Venezuela durante la pasada tarde de este miércoles. Una trabajadora humanitaria residente en Caracas, que prefiere mantener el anonimato, relata a 20minutos que se encontraba caminando por la capital cuando sintió los dos violentos temblores que, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), se produjeron con apenas 39 segundos de diferencia y tuvieron su epicentro cerca de la localidad de Yumare, en el estado de Yaracuy.

"Ha sido muy fuerte, nunca había vivido un sismo de tal magnitud. Era atronador el ruido de los vidrios y de la gente en la calle", narra. La mujer explica que uno de los principales temores en el país es la vulnerabilidad de buena parte de las infraestructuras. "Hay muchos edificios antiguos y en mal estado. Venezuela vive una crisis humanitaria desde hace años y mucha gente no tiene capacidad para reparar sus viviendas o recuperarse de una situación así. Es desolador", afirma. Las autoridades han reportado al menos 235 fallecidos y 4.300 heridos, según el último balance oficial difundido por las autoridades.

La situación es especialmente preocupante en La Guaira, una de las zonas más afectadas. Allí, según explica la trabajadora humanitaria, existen numerosas construcciones deterioradas y antiguas infraestructuras turísticas y vacacionales "invadidas y abandonadas". "Se han caído edificios viejos y construcciones muy deterioradas. Hay zonas que llevaban años acumulando problemas estructurales", señala. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, ha llegado a calificar el estado como una "zona de desastre" tras los derrumbes registrados.

La cooperante también advierte de las dificultades que pueden surgir de ahora en adelante debido a la fragilidad de algunos servicios básicos. "Tenemos miedo, nos preocupa lo que viene después: posibles daños en la red de agua, de gas, en las cloacas o en otras infraestructuras esenciales". A ello se suma, asegura, la limitada capacidad de respuesta de los servicios de emergencia. "Faltan recursos, bomberos, ambulancias y medios de asistencia. Se han hecho esfuerzos en los últimos años, pero no son suficientes".

La mujer se encontraba regresando a pie de un concierto cuando comenzó a temblar el suelo. "Nos agarró de forma muy violenta. Intentamos alejarnos de los edificios y de los árboles y movernos hacia espacios abiertos; fuimos a un descampado". Aunque estaba en una de las zonas consideradas de menor riesgo sísmico de Caracas, asegura que el miedo se extendió rápidamente entre quienes estaban en la calle, conscientes de que podían producirse derrumbes o réplicas.

Tras los seísmos, permaneció durante casi una hora en el exterior junto a otras personas. "Nos quedamos esperando, alejadas de los árboles, sentadas, sin luz y sin internet. La electricidad volvió relativamente pronto, pero la conexión tardó más horas en recuperarse. Llegó sobre las 11". Mientras tanto, miles de vecinos pasaron la noche en las calles de Caracas y otras ciudades afectadas, pendientes de las operaciones de rescate y de la evolución de la emergencia.

Otra mujer caraqueña, Karen, relata a este medio que en su zona, al final de la Avenida Baralt en Caracas, "los daños fueron menores respecto a otras zonas" de la capital, y asegura que la electricidad no se ha ido por su zona. "Hay calles agrietadas, paredes derrumbadas, un desastre total sobre todo en el Estado La Guaira que fue el más afectado". Según narra, esta región concentra buena parte de los daños más severos tras los seísmos. 

Según su testimonio, el impacto sísmico ha dejado graves daños en infraestructuras residenciales y urbanas. "Presentamos muchos riesgos a nivel de infraestructura, hay muchas edificaciones viejas, sin mantenimiento o mal construidas que colapsaron o quedaron en muy mal estado", señala. Añade que muchos edificios requieren ahora "evaluación de los bomberos para saber si se puede habitar".

La situación sanitaria y de emergencias es otro de los puntos críticos que destaca. "La ayuda humana sobre todo y de insumos médicos debe ser inminente", advierte, al tiempo que alerta de la saturación del sistema hospitalario: "Nuestros hospitales públicos no están preparados para tal desastre, nuestros bomberos no son los suficientes para abarcar tantas zonas de desastre y rescate".

Karen narra como notó el seísmo desde su propia casa, "en pleno centro de la ciudad de Caracas": "Vivo en un edificio y todo fue muy aterrador, en un momento sentí que el edificio se iba a desplomar, fueron momentos de mucha angustia". Cuenta que en casa tiene "una pequeña manada de gatos rescatados, y todos corrían sin saber que hacer". "Afortunadamente y gracias a Dios, el edificio soportó la sacudida", afirma, y asegura que su instinto fue el de "tirarse al suelo y buscar un refugio mientras trataba de resguardar a los gatos". 

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