El doblete sísmico de Venezuela: dos catastróficos terremotos separados por 39 segundos en la misma zona de falla

 ABC - PATRICIA BIOSCA

El geólogo Raúl Pérez, del IGME y del grupo de asesoramiento de emergencias del CSIC, explica que el doblete sísmico liberó la tensión acumulada durante más de un siglo en una falla activa.

Venezuela ha sufrido uno de los terremotos más catastróficos de las últimas décadas después de que dos terremotos de magnitud superior a 7 sacudieran el país con apenas 40 segundos de diferencia. El fenómeno, poco habitual y bautizado como 'doblete sísmico', ha dejado ya al menos 164 fallecidos y casi 1.000 heridos. Los daños se concentran principalmente en los estados de La Guaira, Miranda, Aragua, Carabobo, Falcón y Yaracuy, además de Caracas, donde se han registrado afectaciones en edificios e infraestructuras.

El geólogo de emergencias del Instituto Geológico y Minero de España (IGME) y miembro del Grupo de Asesoramiento de Emergencias del CSIC, Raúl Pérez, explica que el aspecto más singular de los terremotos no es únicamente su magnitud, sino la forma en la que se produjo: un primer terremoto a las 18.00 hora local (0.00 hora española) de 7,2 y un segundo aún más fuerte de 7,5 tan solo 39 segundos después, según los primeros datos. Es decir, no ha sido un terremoto y su réplica, sino dos sismos diferenciados en los que, además, el segundo fue de mayor magnitud que el primero.

«El hecho de que ocurran dos terremotos asociados al mismo plano de falla con apenas 40 segundos no es lo habitual», afirma Pérez, quien explica que uno de los movimientos se produjo a unos 20 kilómetros de profundidad y el segundo, aún más destructivo, tuvo lugar a unos 10 kilómetros, lo que hizo que la energía se concentrara en la misma zona y con muy poco margen de tiempo. «Esto aumenta muchísimo el riesgo porque ha aumentado mucho la vulnerabilidad», advierte.

La razón es que el primer terremoto pudo haber debilitado estructuras y terreno, dejando a la población y a los edificios en una situación más frágil cuando llegó la segunda sacudida.

Y la situación podría empeorar, ya que hay probabilidad de que se produzcan réplicas en ambos terremotos. «Existe riesgo de que se produzcan más terremotos (réplicas) en la región de Caracas: la capital venezolana se encuentra en una zona propensa a los sismos, y es posible que las fallas locales se hayan visto sometidas a tensión por los eventos de este martes», señala en declaraciones al Science Media Center Mark Allen, catedrático del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Durham.

Una ruptura en el límite entre dos placas tectónicas

El origen del terremoto está relacionado con la compleja interacción entre la placa del Caribe y la placa Sudamericana. En esta región se encuentran estructuras tectónicas activas como las fallas de Boconó y San Sebastián, donde las placas no chocan frontalmente, sino que se deslizan lateralmente, de forma similar a la falla de San Andrés en California.

«Esta falla está identificada como límite de placas entre la placa Caribe y la placa sudamericana, son la falla de Boconó y la falla de San Sebastián», explica el geólogo. «No son placas que chocan, son placas que entran en fricción con movimiento horizontal».

Durante años, la tensión acumulada en estas fallas permanece almacenada hasta que las rocas no pueden soportar más presión y se produce una ruptura súbita. Esa liberación de energía genera las ondas sísmicas que provocan el terremoto.

Una falla que llevaba décadas acumulando tensión

El geólogo recuerda que la zona no registraba un terremoto destructivo de esta magnitud desde hace décadas. «En la zona el terremoto anterior que había tenido daños fue el del 67, magnitud 6,7, lo que significa que era 30 veces menor que los dos que han ocurrido ahora», explica.

Según Pérez, el segmento de falla que se ha activado llevaba al menos 120 años acumulando energía desde los grandes terremotos históricos de la región. «La parte de falla que ha disparado lleva por lo menos 120 años cargándose tectónicamente y ha disparado en dos terremotos», señala.

El experto compara este episodio con otros grandes terremotos recientes, como los ocurridos en Turquía en 2023, aunque destaca que el mecanismo no es exactamente el mismo. «En este caso lo que estamos es a un precursor que ha activado un segmento superior de la falla», explica. «En un caso estamos ante un triggering, una falla excita a otra falla, y en este caso estamos ante otra situación diferente». La diferencia está en que en algunos terremotos una primera ruptura puede activar otra falla cercana, mientras que en Venezuela la hipótesis inicial apunta a una propagación de la ruptura dentro del mismo sistema de falla.

En cuanto a la predicción del número de víctimas, si bien Pérez aclara que ahora mismo solo se cuenta con los primeros datos preliminares, espera que los modelos de predicción «se equivoquen», porque si no «estaríamos ante una gran catástrofe». Porque los modelos, que tienen en cuenta variables como la potencia y la densidad de población, estiman que se podrían producir en torno a 10.000 fallecimientos. «No obstante, de momento, esto solo son estimaciones», señala Pérez.

La ciencia sigue aprendiendo de terremotos extremos

Los equipos de emergencia continúan evaluando daños mientras los científicos analizan los datos del terremoto para comprender mejor su comportamiento. Pérez, que está en contacto con las autoridades venezolanas desde el Grupo de Asesoramiento de Emergencias del CSIC, reconoce que este tipo de eventos siguen planteando grandes retos para la investigación sísmica.

«Todo esto lo que nos hace plantearnos es que nos queda mucho por aprender de terremotos, sobre todo en zonas destructivas, y que por desgracia van a seguir dándonos sorpresas y que la ciencia tiene que seguir avanzando», concluye.


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