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PP arremete contra Albares y el Gobierno: «Zapatero ha sido el gran blanqueador de la tiranía chavista»

 ABC - ANGIE CALERO

Acusa al Ejecutivo de usar a los presos venezolanos como coartada política y denuncia la «doble moral» del PSOE en Venezuela.

«El mismo Zapatero que inició la demolición de la transición española intenta impedir una transición real en Venezuela, y el mismo Sánchez que blanquea la dictadura venezolana trabaja para vaciar la democracia española». Así de tajante le contestó este jueves la portavoz adjunta del PP en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, al ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, durante su comparecencia en el Congreso de los Diputados para explicar la postura del Gobierno respecto a Venezuela tras la captura del presidente, Nicolás Maduro, en una intervención militar de Estados Unidos y las perspectivas que se plantean en esta nueva etapa.

La primera intervención de Albares se había alargado algo más de media hora y la comenzó diciendo que «contra el Derecho Internacional nunca llega la paz y la democracia, llega el caos». Reiteró el ministro que la posición de España es coherente en todos los escenarios —Ucrania, Gaza, Venezuela o Groenlandia— y subrayó que, en el caso venezolano, el Gobierno defiende que «sean los propios venezolanos y venezolanas los que decidan en libertad y en paz su propio futuro», rechazando tanto la injerencia externa como el uso de la fuerza. En ese sentido, dejó claro que España «no apoya acciones militares unilaterales contrarias a derecho internacional» y que «ninguna solución para Venezuela puede imponerse desde el exterior, y mucho menos por la fuerza», en lo que fue una crítica a la actuación de Estados Unidos.

Albares detalló la intensa actividad diplomática desplegada desde la captura de Nicolás Maduro, con contactos europeos, latinoamericanos y estadounidenses. En un momento en el que España «no ha pintado nada» y se ha quedado al margen por la cercanía del Gobierno de Pedro Sánchez al chavismo, tal y como se ha contado en este periódico desde el pasado 3 de enero, el ministro intentó vender en el Congreso que España impulsó comunicados conjuntos en los que se defiende que la crisis venezolana «debe resolverse exclusivamente por vías pacíficas, mediante el diálogo, la negociación y el respeto a la voluntad del pueblo venezolano». Insistió también en que la salida ha de ser «venezolana, dialogada, pacífica y democrática», respetando también «la soberanía sobre unos recursos naturales que también son parte de la soberanía de todo país». En paralelo, subrayó el papel de España como puente entre América Latina y la UE y la necesidad de «propiciar un diálogo amplio entre venezolanos para una salida pacífica».

El ministro puso especial énfasis en la protección de los españoles y celebró la liberación de nueve ciudadanos en los últimos días, que calificó como «un paso positivo en la nueva etapa en la que se encuentra el país». Agradeció el trabajo del Servicio Exterior y de la Embajada en Caracas y defendió que «ningún gobierno en el mundo ha hecho tanto por el pueblo hermano de Venezuela como éste», recordando la acogida de la oposición venezolana y la denuncia constante de las violaciones de derechos humanos. Concluyó reivindicando el multilateralismo y llamando a la acción frente a la arbitrariedad y la violencia. «No es momento para la resignación sino para la acción», afirmó, al tiempo que propuso una «Alianza Mundial para el Multilateralismo» en defensa de la paz y del Derecho Internacional.

Tras la intervención del jefe de la diplomacia española, con paso firme y decidido, Cayetana Álvarez de Toledo subió a la Tribuna de Oradores del Congreso y comenzó a contestar al ministro con un réplica que se convirtió en una enmienda total a la política exterior del Gobierno. Albares, desde la soledad del banco azul —donde se sientan los miembros del Gobierno—, forzaba una sonrisa cada vez que la diputada popular le asestaba una coz dialéctica.

Zapatero, «blanqueador de la tiranía chavista»

Álvarez de Toledo acusó al Gobierno de celebrar «los efectos de una intervención que condena» y de utilizar a los presos como coartada política. «El Gobierno carga contra la intervención americana, pero a la vez se arroga sus efectos», denunció, para ironizar a continuación sobre el papel del expresidente socialista en Venezuela: «Zapatero, libertador de presos. Si no fuera obsceno, sería cómico». A su juicio, el ex jefe del Ejecutivo ha sido «el gran blanqueador de la tiranía chavista», primero como «mediador de parte» y después como gestor de «un tráfico de presos políticos, con el chantaje como método y la libertad como moneda».

Reprochó al ministro que invoque el Derecho Internacional «como sinónimo de impunidad» y le acusó de una «doble moral» al condenar ahora lo que antes se justificó. «¿Por qué condenan en Trump lo que aplaudían en Obama?», preguntó Álvarez de Toledo, tras recordar que el propio Zapatero defendió en su día la muerte del líder de Al Qaeda. «Ustedes invocan el derecho internacional de forma hipócrita», insistió, recordando que el Congreso instó hace un año al Gobierno a apoyar la causa contra Maduro ante la Corte Penal Internacional y que el Ejecutivo «votó en contra e ignoró olímpicamente el mandato de la Cámara».

La diputada popular también arremetió contra la defensa de la soberanía venezolana esgrimida por el Gobierno. «¿Con qué ímpetu la defienden ahora contra Trump y por qué no antes contra Cuba, Rusia o Irán?», se preguntó, aludiendo a la presencia de agentes cubanos en el entorno de Maduro. Y fue especialmente dura al acusar al Ejecutivo de haber facilitado la salida del país del presidente electo: «Trump extrajo de Venezuela al usurpador de la presidencia. Ustedes extrajeron al presidente legítimo». A su juicio, se trató de «una extracción contra la democracia, contra las urnas, contra Venezuela y contra España, disfrazada de operación humanitaria».

Una transición «lampedusiana»

En su tramo final, Álvarez de Toledo sostuvo que la propuesta del Gobierno para la transición venezolana pasa por «reciclar el régimen chavista» y promover «una transición lampedusiana: que todo cambie para que todo siga igual». Alertó de que el Ejecutivo pretende «salvar a Delcy Rodríguez para salvarse a sí mismo» y defendió que «María Corina Machado no es una dirigente más, sino la líder indiscutible de Venezuela». Cerró su intervención reivindicando que Venezuela es también una cuestión de política interna española porque «no hay fronteras morales» y concluyó dirigiéndose a la Tribuna de Público, donde se encontraban ciudadanos venezolanos que hoy celebraron en el Congreso la liberación de Venezuela. A ellos les habló de 'El abrazo', el cuadro de Juan Genovés que se encuentra en la Sala Constitucional del Congreso de los Diputados. «Pese a todo, el abrazo de la Transición sigue vivo», les dijo. Y concluyó: «Con la fuerza de ese abrazo defenderemos el derecho de los venezolanos a volver a abrazarse. Será el abrazo de la libertad».

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