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Las armas acústicas utilizan el sonido para herir a un oponente y los Delta Force podrían haberlas utilizado para incapacitar a los soldados que protegían a Maduro.
Entre la noche del 2 y la madrugada del 3 de enero, Estados Unidos atacó Venezuela en una operación militar relámpago, desarrollada por tierra, mar y aire. El objetivo era secuestrar al presidente Nicolás Maduro y eso lograron los miembros de la Delta Force en un operativo enormemente eficaz que había sido planificado durante meses. EEUU no tuvo bajas, pero en Venezuela murieron más de 100 personas, según dijo el ministro del Interior, Diosdado Cabello.
En el momento en que Donald Trump dio luz verde a la "Operación Resolución Absoluta", 150 aeronaves despegaron desde una veintena de bases terrestres y navales. Hubo aviones F-22, F-35 y F-18, aviones de alerta temprana E-2 o bombarderos estratégicos B-1, así como otras aeronaves de soporte y drones pilotados en remoto. Pero Washington pudo haber utilizado en su operativo militar algunas armas menos convencionales y conocidas para secuestrar a Maduro. EEUU podría haber empleado armas sónicas.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, ha compartido con los periodistas la entrevista con un testigo ocular del ataque sobre Venezuela. Este hombre afirmó que las fuerzas estadounidenses utilizaron armas sónicas para incapacitar a las soldados venezolanos y a los cubanos integrantes del anillo de seguridad de Maduro.
Soldados tecnológicamente muy avanzados
Esta persona afirmó ser un guardia que prestaba servicio en la base militar de Caracas. "Estábamos en guardia, pero de repente todos nuestros sistemas de radar se apagaron sin ninguna explicación", dijo. "Lo siguiente que vimos fueron drones, muchos drones, sobrevolando nuestras posiciones. No sabíamos cómo reaccionar", contó.
"Disparaban con tanta precisión y rapidez que parecía que cada soldado disparaba 300 balas por minuto"
A continuación, el testigo describió cómo vio a unos 20 soldados estadounidenses desplegarse. "Eran muy avanzados tecnológicamente... No se parecían a nada contra lo que hubiéramos luchado antes", contó. "Éramos cientos, pero no teníamos ninguna posibilidad... Disparaban con tanta precisión y rapidez que parecía que cada soldado disparaba 300 balas por minuto", explicó.
EEUU no tuvo bajas. Según el Pentágono, siete soldados estadounidenses resultaron heridos durante la operación, cinco de los cuales ya se reincorporaron al servicio y dos aún se recuperan. Un helicóptero fue alcanzado, pero se mantuvo en condiciones de volar.
"Como si mi cabeza fuera a explotar"
Lo más llamativo de este venezolano viene luego, cuando este hombre describió cómo EEUU desplegó algún tipo de arma sónica contra las fuerzas venezolanas. "En un momento dado, lanzaron algo; no sé cómo describirlo... Era como una onda sonora muy intensa. De repente, sentí como si mi cabeza fuera a explotar por dentro", contó.
Según su relato, todos empezaron a sangrar por la nariz. "Algunos vomitaban sangre. Caímos al suelo, incapaces de movernos. Ni siquiera podíamos levantarnos después de esa arma sónica, o lo que fuera", explicó.
¿Que la portavoz de la Casa Blanca compartiera el testimonio de este venezolano constituía una confirmación de su veracidad? A preguntas de Fox News, el gobierno de EEUU prefirió no responder y el Pentágono tampoco aclaró si habían desplegado armas sónicas en Venezuela.
Qué hace un arma acústica
Las armas sónicas o acústicas son un ejemplo de alta tecnología militar. Lo que hacen es utilizar el sonido para herir o incapacitar a un oponente. Algunas armas sónicas generan un haz de sonido concentrado o de ultrasonido; otras producen un campo de sonido de área.
Estudios han demostrado que el sonido de alta intensidad puede causar lesiones internas, afectando el sistema nervioso central y la función cardiovascular. Las ondas sonoras de potencia extremadamente alta pueden perturbar o destruir los tímpanos y causar dolor intenso o desorientación.
Efectivamente, como narra el testigo venezolano, un arma sónica afecta al oído o al sistema nervioso, además de poder producir vértigo, desorientación, ansiedad y náuseas. Según investigaciones con ratones, la exposición a ultrasonidos de alta intensidad a frecuencias de 700 kHz a 3,6 MHz puede causar daño pulmonar e intestinal.
El tipo más común de arma acústica es el Dispositivo Acústico de Largo Alcance (LRAD, por sus siglas en inglés), aparato que se ha utilizado para el control de multitudes. Puede emitir un sonido cercano a los 150 decibelios, lo suficientemente intenso como para causar daño auditivo permanente.
Ejemplos del uso de cañones sónicos
La tripulación del crucero Seabourn Spirit utilizó un LRAD en 2005 para disuadir a los piratas que persiguieron y atacaron el barco, como contó en su día la BBC. Sin embargo, los efectos descritos por la guardia venezolana sugieren un arma mucho más poderosa que los LRAD hasta ahora conocidos.
Dentro de su uso para controlar multitudes, en 2020 y 2021, las autoridades griegas utilizaron cañones sónicos de largo alcance para disuadir a los migrantes en la frontera turca, según informa Coda. De igual modo, fuerzas policiales de EEUU han utilizado este tipo de dispositivos contra manifestantes. Son los casos, por ejemplo, de la cumbre del G20 de Pittsburgh de 2009, los disturbios de Ferguson de 2014 o la protesta contra el oleoducto Dakota Access de 2016 en Dakota del Norte.
En Reino Unido se han usado dispositivos sónicos, llamados Mosquito, para disuadir a los adolescentes de acudir a tiendas de una zona concreta, según contó el New York Times. En ese caso, el dispositivo funciona emitiendo una ráfaga de frecuencia ultraalta (alrededor de 19-20 kHz) a la que los adolescentes o las personas menores de 20 años son susceptibles y resultan incómodas. La pérdida auditiva relacionada con la edad aparentemente impide que el sonido ultraalto cause molestias a personas mayores de 20 años.


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