INFOBAE - SEBASTIANA BARRAEZ
En diálogo con Infobae, el ex ministro Hebert García Plaza también identificó a Diosdado Cabello como un obstáculo para los planes de estabilización y transición que la administración de Donald Trump busca impulsar junto a Delcy Rodríguez.
Venezuela quedó indefensa el 3 de enero ante la incapacidad de respuesta de la Fuerza Armada, demostrando la vulnerabilidad de Caracas, el colapso de la doctrina militar venezolana, el aparatoso fracaso de la guerra de Resistencia, la crisis de liderazgo en la institución castrense ante la extracción de Nicolás Maduro, según el crítico análisis que hace el ex ministro y mayor general retirado del Ejército Hebert Josué García Plaza en conversación con Infobae. Revela que jamás la Fuerza Armada a la que perteneció consideró que fuese posible un ataque militar sobre Caracas, porque eso solo significaría, “para ese momento, haber perdido la posibilidad de defender el territorio nacional”, dice el general retirado del Ejército venezolano.
“La destrucción o implosión de la Fuerza Armada es la consecuencia más grave de lo sucedido el 3 de enero”, porque llevarse al comandante en jefe de la Fuerza Armada y llevárselo del principal fuerte militar en la capital de Venezuela, demuestra la enorme debilidad de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. García Plaza, quien es oficial retirado del Ejército venezolano, destaca que la sociedad civil percibe a los militares como incapaces de defender el país, lo que ha erosionado el respeto y la disciplina interna.
Además, identifica a Diosdado Cabello, como un obstáculo para los planes de estabilización y transición que la administración de Donald Trump busca impulsar junto a Delcy Rodríguez. Recuerda que Cabello, quien es mInistro del Interior y Justicia, mantiene una relación operativa con colectivos, guerrillas y bandas del narcotráfico, lo que le otorga suficiente poder para ser una amenaza real en el actual proceso político venezolano.
Su crítica más fuerte va hacia la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) al considerar que “la institución armada se convirtió en policía para defender al gobierno de enemigos internos”, abandonando la doctrina de Guerra Convencional. En cuanto al liderazgo actual, el general es tajante: ni Vladimir Padrino López ni Domingo Antonio Hernández Lárez son los líderes que necesita la institución castrense, porque son responsables de transformar la doctrina convencional en una supuesta guerra de resistencia. De haberse mantenido la preparación para la guerra convencional, considera que la FANB podría haber ofrecido una respuesta más coherente y efectiva el 3 de enero.
García Plaza ha sido comandante: de pelotón en una compañía de reemplazo en el
Batallón Caracas; de pelotón de morteros 81 mm en el Batallón Justo Briceño en Mérida; de la Compañía de cadetes; del Batallón Misilístico “Ezequiel Zamora; de la Brigada de Cazadores Nr. 32, así como de la 9º División de Infantería. Ocupó cargos de Segundo comandante del Batallón Bolívar y del Cuerpo de Cadetes de la Academia Militar de Venezuela. Director del servicio de alimentación del Ejército. Jefe de la ayudantía del Comando General del Ejército. Viceministro de servicio. Ocupó dos ministerios. Y también instructor invitado en la
Escuela de Las Américas.
-General García Plaza, ¿cómo evalúa que la Fuerza Armada venezolana no haya dado respuesta cuando ocurrió la acción militar de
Estados Unidos en Venezuela el 3 de enero?
-El enfoque se refiere a la preparación. El cambio de doctrina en Venezuela ante el llamado a preparar a la Fuerza Armada en unión cívico-militar para la
Guerra de Resistencia, abandonó la doctrina de Guerra Convencional. Es así como los medios de defensa antiaérea, la Aviación Militar, incluso las unidades de maniobra, las grandes unidades de combate como la Brigada Blindada, no entran en ese esquema.
-Explicaría eso por qué no hubo respuesta de la FANB el 3 de enero. ¿Qué pasó?
-Que esa preparación de la guerra convencional abandonada pudo haber dado al menos una respuesta un poco más coherente de acuerdo a las capacidades que realmente tiene hoy la Fuerza Armada con su equipamiento y la amenaza a la que se enfrentó. Quizá hubiese sido diferente, e incluso me atrevería a decir que la forma de acción que ejecutó los Estados Unidos hubiese sido diferente. Pero, en mi opinión, evaluaron las debilidades y fortalezas de la Fuerza Armada actual y se dieron cuenta que la FANB estaba preparada solamente para un esquema de guerra de resistencia y no para una guerra convencional.
-¿Entonces el acento está en el cambio de doctrina de guerra convencional a guerra de resistencia?
-Esa es mi evaluación. Esa guerra de resistencia se fue transformando en una guerra de resistencia incluso para contener a la oposición política en Venezuela, por lo que desvirtuó la doctrina tradicional de la guerra convencional, que hubiese sido la más apropiada para enfrentar un ataque como el ocurrido el 3 de enero.
-Sinceramente Mayor General Hebert García, ¿alguna vez llegó a considerar que la Fuerza Armada sería atacada en el corazón de Caracas y en el
Fuerte Tuna sin capacidad de reaccionar?
-Nunca, porque las hipótesis que siempre nos presentamos, como oficial activo, fueron con nuestros vecinos, especialmente con
Colombia, por lo que las unidades y los planes estaban hechos para reaccionar a esas hipótesis. Nunca, nunca en esos planes, excepto para ocasiones como el
Caracazo o las intentonas de golpes de Estado del 2002, se tenían acciones pero puntuales para defender Caracas, que es donde funciona el gobierno y el poder político en Venezuela.
-¿Por qué no se tomaban previsiones si se llegaba a atacar militarmente a Caracas como centro del poder?
-Porque atacar militarmente Caracas significaría, ya para ese momento, haber perdido la posibilidad de defender el territorio nacional.
-Esa es una revelación brutal.
-Es que nunca en nuestra preparación nos imaginamos que nuestros sistemas llegaran a ser tan vulnerables para que la capital política de Venezuela fuese atacada de la manera como ocurrió el 3 de enero; atacada y sin infringir ningún tipo de bajas al adversario. Y lo más delicado es que se llevaron al comandante en jefe de la Fuerza Armada.
-¿Puede explicar esa relevancia general?
-Llevarse al comandante en jefe de la Fuerza Armada, llevárselo de la capital y llevárselo del principal fuerte militar de Venezuela, significa una enorme debilidad para la institución armada.
-¿Ante la situación actual cree usted que el General en Jefe Vladimir Padrino López es el ministro que necesita la institución castrense?
-Mi respuesta es no. Y añadiría al jefe del Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada, GJ (Ej) Domingo Antonio Hernández Lárez.
-Claro, las dos figuras militares más visibles y responsables de la institución castrense.
-Aunque Padrino tiene su responsabilidad, porque ha sido el ministro de la Defensa y también porque dirigió el Ceofanb durante años, por su influencia ante quienes ocuparon esos cargos. Padrino y Hernández Lárez fueron quienes llevaron esa doctrina convencional a una supuesta guerra de resistencia, que en realidad era una guerra para contener a la oposición política en Venezuela y garantizar la gobernabilidad de la izquierda o de la revolución bolivariana en Venezuela.
-¿Entonces, en qué se convirtió la Fuerza Armada Nacional Bolivariana?
-Podría decir que la Fuerza Armada, lamentablemente, dejó de ser una institución armada para ser una institución policial. Incluso llegaron a lo último, porque Nicolás Maduro, replicado por Padrino, comienza a decir una consigna donde fusionaba el poder militar, con el poder policial y el poder civil. Eso no existe. Cada uno de esos sectores tiene funciones diferentes en la estrategia de la defensa de la nación.
-Le vendieron al país que eran más fuertes e invencibles si había unidad militar, policial y civil.
-Claro, y cuando hicieron esa liga, básicamente convirtieron a la institución armada en una institución policial para que el gobierno de turno se defendiera de enemigos internos. Entonces, Padrino y Hernández, no son los que pueden llevar a la Fuerza Armada a recuperar el entrenamiento y prepararse para una guerra convencional. El ataque que sucedió el 3 de enero, no fue una guerra de guerrillas, fue una guerra convencional.
-Así lograron las fuerzas militares estadounidenses entrar al territorio y, sin resistencia alguna, llevarse a Maduro y a
Cilia Flores.
-Si, fue una guerra convencional, donde se utilizaron medios aéreos, por lo que fue una incursión aérea, por lo que hubo prácticamente un envolvimiento aéreo con un desembarco, en un objetivo específico, para tomar a una persona que, en este caso, fue el comandante en jefe de la Fuerza Armada.
-Según su preparación militar ¿Se puede garantizar la estabilidad en Venezuela con una Fuerza Armada débil y con numerosas armas en manos de los civiles?
-Claro que no, y más aún, después de lo sucedido el 3 de enero, porque la credibilidad de la Fuerza Armada, sumado a su falta de capacidad para repeler este tipo de ataques, deja a la institución armada totalmente deshabilitada para defender el territorio nacional. Además, a la falta de operatividad ahora se profunidza la baja moral que ya existía en la Fuerza Armada.
-Sí, mucho oficial subalterno le ha respondido con dureza a sus superiores.
-Es porque la desmoralización en los altos mandos y la decepción de los subalternos, de los altos mandos en este momento, hace de la institución armada una institución totalmente inoperativa. Si antes estaba inoperativa por la falta de capacidad, en cuanto a entrenamiento y a la combinación de sus medios para actuar en una actividad conjunta, hoy se suman factores cualitativos que tienen un valor mayor a la capacidad operacional.
-Fractura las bases de la institución armada.
-El respeto y la disciplina que ya estaban debilitados en la Fuerza Armada, ahora con lo que sucedió, el 3 de enero, ya no existen. La desmoralización de los altos mandos, a consecuencia de lo sucedido el 3 de enero, tiene que ser muy grande. Normalmente lo que aplica la Fuerza Armada es el liderazgo por modelaje, porque el militar cree en el líder que ve, pero si ahora no cree en el líder que estuvo viendo y se siente totalmente engañado, pues el soldado o el oficial se da cuenta que está totalmente vulnerable y no tiene la capacidad de cumplir su misión o su propósito como militar de la Fuerza Armada.
-Aunado a la mirada crítica de la sociedad civil.
-Imagínese cómo ve la gente afuera al militar ahora, porque si de algo vive el militar es del respeto de sus ciudadanos, ahora ni siquiera el respeto lo tienen. Antes porque apoyaban al régimen, pero ahora porque ni siquiera son capaces de defender a Venezuela, pues les llevaron al comandante en jefe de sus narices.
-Es un panorama desalentador el que nos brinda general García.
-Si hay una baja importante, más importante como consecuencia de lo sucedido el 3 de enero, es la destrucción o la implosión de la Fuerza Armada. Ahí la institución armada quedó bastante deteriorada. Debe verse con mucha preocupación, pero es parte de la respuesta, a los grupos que no intervinieron, llámese policiales o paramilitares.
-¿Cómo es eso?
-Los cuerpos paramilitares y policiales, ante la decepción por la actuación de la Fuerza Armada, pudieran arrogarse el derecho de cumplir la misión que se supone debería cumplir la Fuerza Armada o debió cumplir la Fuerza Armada el 3 de enero.
-¿Representa Diosdado Cabello obstáculo para los planes que la administración de Donald Trump tiene para trabajar con Delsy Rodríguez en el poder?
-Absolutamente sí. Tomando en consideración que Cabello ocupa el
Ministerio de Interior y Justicia, y sumándole al agravante de que la institución armada, en la que se venía soportando el régimen de Nicolás Maduro, hoy está totalmente inhabilitada de hecho y de derecho, a consecuencia de lo sucedido el 3 de enero.
-Entonces he ahí un espacio vacío.
-Por ello ese rol podrían asumirlo los organismos concentrados en el Ministerio de Interior y Justicia, como policías locales y nacionales y los servicios de inteligencia, sumado a que Diosdado Cabello también tiene una relación operacional bastante importante con los colectivos que operan especialmente en Caracas. Se ha dicho, como pruebas evidentes, que Cabello es quien tiene la verdadera relación con los grupos de guerrillas que operan entre Colombia y Venezuela y con las bandas del narcotráfico.
-Representa algo más que un obstáculo.
Si, porque eso le da el poder suficiente para ser una amenaza real en los propósitos que tenga Delcy Rodríguez con los Estados Unidos para llevar a cabo los procesos de estabilización, recuperación y transición en Venezuela. Ante la amenaza que tiene con la justicia norteamericana, si alguien sabe que, en esos tres procesos, no tiene cabida o no tiene futuro, es Diosdado Cabello.
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