Múnich, 9 ene (dpa) - Alemania no tiene emperador desde 1918. El último Kaiser (germanización del vocablo latín "caesar"), Guillermo II, fue obligado a abdicar meses después del fin de la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, los alemanes tuvieron más de 40 años a un Kaiser elegido por ellos, el ídolo del fútbol Franz Beckenbauer.
La hinchada y los medios le confirieron el máximo título nobiliario al líbero del Bayern Múnich y de la selección alemana en la década de 1960. Cuenta la leyenda popular que con motivo de un partido amistoso en Viena, el muniqués posó para una foto junto a una estatua del emperador Francisco I de Austria (Kaiser Franz) y por ello recibió este mote.
Beckenbauer solía contar esta historia, pero también hay otra que podría ser igual de factible. En una final de Copa Alemana, en el año 1969, fue abucheado por una falta al rival del Schalke Stan Libuda, a quien todos llamaban "Rey de Westfalia".
Beckenbauer no se dejó amedrentar y se puso a hacer malabares con el balón delante de la tribuna del Schalke. Los comentaristas buscaron un superlativo a "rey" y acuñaron el apodo de "Kaiser".
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