Ludwigshafen (Alemania), 28 jul (dpa) - La química alemana BASF registró en el segundo trimestre un beneficio antes de intereses, impuestos y partidas especiales (ebit) de 499 millones de euros (551 millones de dólares), frente a los 2.000 millones de euros del mismo periodo del año anterior.
El director financiero del grupo, Dirk Elvermann, indicó que BASF sigue adelante con su programa de ahorro tras la significativa caída de las ventas y los beneficios en el segundo trimestre.
La empresa prevé ahorrar más de 300 millones de euros (328,7 millones de dólares) anuales hasta finales de 2023.
"Junto con las iniciativas que ya están en marcha en nuestras unidades de servicios globales, reduciremos los costes fijos para finales de 2026, de modo que a partir de entonces serán unos mil millones de euros menos cada año", agregó.
Como el resto de la industria, BASF está sintiendo los efectos de la atonía de la demanda, especialmente en China. No parece que vaya a recuperarse en la segunda mitad del año. Por este motivo, la empresa acaba de recortar sus objetivos para el conjunto del año.
Según las cifras presentadas recientemente, la facturación del segundo trimestre cayó un 25 por ciento interanual, hasta 17.300 millones de euros. Ello se debió a una reducción significativa de los precios y ventas. Los efectos negativos de la evolución de las divisas también supusieron un freno.
Para el año en curso, BASF prevé un descenso de las ventas, que sitúa entre 73.000 y 76.000 millones de euros, frente a los 87.300 millones del año anterior. Anteriormente, la previsión era significativamente superior, con un objetivo de entre 84.000 y 87.000 millones de euros.
En este contexto, BASF quiere frenar esta tendencia rebajando costes, frenando las inversiones y reduciendo los stocks. En la medida de lo posible, se evitarán gastos superfluos, explicó Elvermann.
Tras la importante caída de los beneficios en 2022, el consejo de administración de BASF anunció la supresión de 2.600 puestos de trabajo en todo el mundo, en parte debido a los elevados costes energéticos y a la debilidad de la economía.
Casi dos tercios de estos recortes se producirán en Alemania. Además, se cerrarán varias plantas químicas debido a los altos precios del gas.
El presidente del consejo, Martin Brudermüller, alegó que las condiciones generales en Europa son cada vez más difíciles. Pero la empresa seguirá invirtiendo no solo en China y Estados Unidos, sino también en Europa. Por tanto, no habrá deslocalizaciones en BASF. Los cierres previstos en Europa son independientes de otros mercados, dijo.
"Hemos experimentado una baja demanda en los sectores clave de nuestros clientes, con la excepción de la industria automovilística", explicó Brudermüller, quien no espera que la demanda siga debilitándose en la segunda mitad del año.
