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Por Michael Fischer, Fabian Kretschmer y Kay Nietfeld (dpa)
El canciller alemán Friedrich Merz recordó durante una visita a la frontera intercoreana la reunificación alemana de hace 36 años y expresó su esperanza de que también se produzca la unidad de los dos Estados coreanos.
"Esperemos que Corea también tenga algún día la oportunidad de recuperar la unidad nacional", declaró en los alrededores de la zona desmilitarizada, tras una visita a la denominada línea de demarcación entre los dos Estados coreanos.
"Aquí, en este lugar, también se percibe lo mucho que sufre un país a causa de la división y lo fuerte que es el deseo, al menos en esta parte de la península coreana, de volver a reunificarse", dijo.
Merz añadió que, durante sus conversaciones en Seúl, fue preguntado en varias ocasiones por la experiencia alemana con la reunificación.
La península coreana está dividida desde la Guerra de Corea (1950-1953). La parte norte del país está gobernada por el líder autoritario Kim Jong-un, mientras que la parte sur es una democracia. Entre ambos países, una línea fronteriza de 248 kilómetros divide la península coreana, que se extiende a lo largo del paralelo 38. A ambos lados de la frontera hay una zona desmilitarizada de unos dos kilómetros de ancho.
Visita a la barraca azul
Merz visitó, en la línea fronteriza, una de las emblemáticas barracas azules por cuyo centro discurre la frontera. Siempre que Corea del Norte y Corea del Sur mantienen conversaciones directas, lo hacen allí. Fue precisamente en este lugar donde, en 2018, se dieron la mano el entonces presidente surcoreano Moon Jae-in y el líder norcoreano Kim.
Era la primera vez que un jefe de Estado norcoreano pisaba suelo surcoreano, aunque solo fueran unos pocos pasos. Merz también estuvo un breve rato en el lado norcoreano, dentro de la barraca. Solo en este punto es posible cruzar la frontera intercoreana.
Desde el histórico apretón de manos de 2018, la visión de la reunificación se ha vuelto de nuevo mucho menos probable. Kim ha renunciado oficialmente al objetivo de la unidad nacional por la vía pacífica.
A partir de 2024, ha ordenado volar todas las conexiones históricas ferroviarias y por carretera entre los dos Estados y está reforzando la frontera —ya de por sí fuertemente fortificada— con minas terrestres y barricadas. Recientemente se han avistado también obuses autopropulsados a lo largo de la frontera norcoreana.
Prueba de misiles poco antes de la llegada de Merz
Las tensiones entre ambos Estados siguen siendo elevadas. Poco antes de la llegada del canciller alemán, según datos del Ejército surcoreano, Corea del Norte lanzó unos diez misiles balísticos de corto alcance en dirección al mar de Japón.
Mientras Merz participaba en una conferencia económica en Seúl, el líder norcoreano Kim anunció en Pyonyang, según la agencia estatal de noticias KCNA, que aspiraba a alcanzar una "superioridad absoluta" en la tecnología de drones.
Por el contrario, todos los esfuerzos diplomáticos por lograr una distensión se están quedando en nada. Hace apenas una semana, el Gobierno surcoreano volvió a proponer entablar conversaciones con Corea del Norte. Sin embargo, Kim no ha mostrado hasta ahora ninguna disposición al respecto.
A pesar de ello, Merz intentó infundir ánimo a los coreanos. "A Corea y Alemania les une la dolorosa experiencia de la división", escribió en el libro de visitas del presidente poco después de su llegada a Corea del Sur. "Deseo también al pueblo de Corea lo que nosotros hemos podido experimentar en Alemania: la unidad en la libertad".
Durante su visita, el canciller dejó claro por qué el conflicto también afecta a Alemania y a Europa. Corea del Norte ha ampliado considerablemente su cooperación militar con Rusia desde el inicio de la guerra de agresión rusa contra Ucrania.
Pyonyang suministró grandes cantidades de munición de artillería y misiles y, según estimaciones de los servicios de inteligencia surcoreanos, envió unos 15,000 soldados en apoyo de Moscú. A cambio, se supone que Corea del Norte recibe de Rusia apoyo financiero, tecnología militar y garantías de seguridad.
"La seguridad de Corea afecta a la seguridad de Europa. Y la seguridad de Europa también afecta a la seguridad de Corea", afirmó Merz al respecto. "El mundo es pequeño, incluso en tiempos de guerra".
Por la tarde, Merz tenía previsto regresar a Berlín tras cuatro días en Asia, con visitas a Singapur y Japón, además de Corea del Sur.

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