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Volver a volver, un documental sobre el exilio venezolano en Praga



RADIO PRAGA INTERNACIONAL - DANIEL ORDOÑEZ

Gracias a sus antepasados checos, la familia Toro Sýkora pudo irse de Venezuela hace unos años, escapando de la delincuencia, la situación política y una falta de recursos cada vez más acuciante, y establecerse en la República Checa

El documental Volver a Volver (Má země v nedohlednu), de los directores Valerio Mendoza y Jorge Sánchez, retrata las facilidades y dificultades que se encontró en Praga esta familia, que podía ser cualquier otra, las alegrías y las tristezas, pero sobre todo, la lucha incansable por salir adelante partiendo de cero en un país desconocido con una caprichosa lengua. El protagonista, Edgar Toro, que llegó a Praga de “equipaje adicional”, como él mismo dice, ya que la que tiene antepasados checos es su mujer, Jerina Sýkora, contó a Radio Praga Internacional cómo fue la experiencia de grabar el documental, pero sobre todo, su larga adaptación a Chequia y por qué nunca volverá a Venezuela.

Volver a Volver (Má země v nedohlednu) se estrenó originalmente en el festival Jeden Svět, el mayor festival de derechos humanos del mundo, que tiene lugar cada año en Praga. Y más recientemente se hizo el estreno comercial de la película en Kino Pilotů. Los próximos días 14 y 18 de noviembre aún se puede ver en el nuevo cine Rest.Art del barrio de Podolí en Praga.

RPI: Edgar, ¿quién te iba a decir a ti que ibas a terminar no solo exiliándote a la República Checa, sino protagonizando una película?

Edgar Toro: Bueno, cuando Valerio nos invitó a este proyecto, lo que me gustaba es que podía ayudar a alguien a saber, a experimentar, lo que estábamos pasando nosotros. Y, por otro lado, bueno, va a quedar un recuerdo, por lo menos, de nosotros mismos, de lo que hemos pasado, de lo que hemos vivido.

¿Cómo fue el rodaje?

La pasamos grabando. Me recuerdo que grabábamos todo un fin de semana, pongamos, y le preguntaba: ‘¿Cuánto vas a usar de esto?’, y me decía: ‘Dos minutos’. ‘¿Cómo que dos minutos? Pero si tienes dos días completos’.

“Toda la vida me hice cargo de mi familia y, de repente, dependí, primero, de una ayuda del Estado, y después, de mi esposa y mi hijo. ¿Cómo me sentía yo? Como un niño al que lo están cuidando los demás. Eso me pegó muchísimo. Fueron casi dos años”.

Así aprendiste cómo es el cine.

Sí, sí, fue una experiencia interesante. La gente me ha preguntado si fue difícil la filmación, pero no puede ser difícil porque estás siendo tú. Yo no estoy inventando nada.

Todo lo que sale ahí ocurrió. Trabajar a altas horas de la noche, desde madrugada, en la época del COVID, con máscara, dormir poco o la incertidumbre cuando te dicen: ‘Bueno, mira, no das la talla, eres muy lento, eres muy viejo, para afuera’. O si no, mira, mi deporte favorito: mandar currículos para que te digan: ‘Gracias. Le deseamos mucha suerte’. Oye, qué desesperante. Eso es muy duro.

En España ni te responden.

Ah, bueno, aquí te responden, pero te dicen: "Gracias, mucha suerte en su búsqueda’, qué amable, ¿verdad? Muy cortés, pero no, mejor dame la oportunidad para demostrar quién soy, lo que puedo aportar… Pero eso no. Así que fue duro. Yo toda la vida me hice cargo de mi familia, desde el inicio. Y, de repente, dependo, primero, de una ayuda inicial del Estado, y después, cuando se acaba la ayuda, de mi esposa y mi hijo. ¿Cómo me sentía yo? Como un niño que lo están cuidando los demás, eso a mí me pegó muchísimo. Y la incertidumbre, si vamos a salir de esto o hasta cuándo. Fueron así casi 2 años.

¿En algún momento tuviste la tentación de volver a Venezuela?

No, no, no hay forma. Yo no me echo para atrás. Si hay un proyecto, uno va y sigue y sigue hasta que lo consigue. Si no, no llegas a nada. Si tú tienes una meta y la meta era tener una mejor calidad de vida… Y no hay mejor calidad de vida sin hacer el esfuerzo. Tú tienes que perseverar porque va a haber muchos cambios, no van a salir las cosas como uno tiene idea inicialmente, uno tiene que adaptarse y progresar a pesar de las dificultades. Y en algún momento se da. Uno se cae, se para, se cae, se para… Lo importante es intentar, continuar, perseverar. De aquí no me voy, a menos que me boten.

“Si hay un proyecto, uno va y sigue hasta que lo consigue. Si no, no llegas a nada. Hay que perseverar porque va a haber muchos cambios, no van a salir las cosas como uno tiene idea, uno tiene que adaptarse y progresar. No hay mejor calidad de vida sin esfuerzo”.

¿Y de visita irías a Venezuela?

Bueno, yo creo que en este momento, si esta película se ve allá, seguro que no puedo ir si la película llegara a transmitirse en un medio latino, latinoamericano. Porque allá seguro que voy a tener gente esperándome para, simplemente, hacerse notar, segurísimo. Entonces, en este momento no es el mejor momento.

Porque ya, si solamente por tener malas palabras en contra del gobierno en un mensaje de WhatsApp, te detienen y te desaparecen, imagínate, alguien que está en una película diciendo: ‘Esto es lo que pasó, por esto me fui y una de las razones eres tú’. Ah, seguro que sería un problema muy grave.

¿Así que desaparecen gente?

Constantemente. Sobre todo, cuando hubo las marchas grandes de protesta, era increíble, lo agarraban y, si era de cierto peso, por supuesto, desaparecido. Pasaron una cantidad de cosas que no es agradable comentar, pero hoy en día, fíjate en el caso de los grupos que trabajaron con María Corina, tuvieron que asilarse en la embajada durante muchos meses y solo a un escuadrón especial tuvo que sacarlos porque si no les hubieran causado un daño. Como hay otros que todavía siguen detenidos, sin juicios, sin nada, solo por haber ayudado o participado en lo que demostró la verdad, lo que estaba sucediendo.

“Si esta película se ve allá, si llegara a transmitirse en un medio latinoamericano, seguro que no puedo ir. Porque allá seguro que voy a tener gente esperándome, segurísimo. Si solamente por tener malas palabras contra el gobierno en un WhatsApp te detienen y te desaparecen, imagínate, a alguien que está en una película”.

¿Cómo están sus papás ahora en Venezuela?

Esos son mis suegros, porque mi madre vive en Estados Unidos con mis hermanas. Del lado de mi esposa, son siete, todos están fuera, o sea, solo se quedaron los suegros en Venezuela.

O sea, ¿los checos de la familia, los emigrantes, son los únicos que se han quedado al final en Venezuela?

Sí. Los únicos dos. Porque ya a la edad que tienen, lo que necesitan es la casa donde viven, se reúnen con los que quedan, los viejos mayores de la familia de la suegra, que son venezolanos. Y, cuando pueden, visitan a alguno de los hijos. Esta vez tocó Europa. Y me imagino que el año que viene visitarán a la hija que está en Estados Unidos. Y así estarán, van rotando mientras haya chance.

Me parece increíble el hecho de que los checos al final sean los únicos que se han quedado allí. ¿Por qué crees que ellos son los que se han quedado allí y todos los que sois nacidos en Venezuela os habéis ido?

Como menciona el suegro en la película, Venezuela le ha dado mucho. Cuando llegó joven, le dio una cantidad de oportunidades que le permitieron progresar, crear una familia, conocer, desarrollarse profesionalmente y hacer su vida, pues. Es difícil, a pesar de las circunstancias, dar un brinco, volver a volver, volver otra vez a su casa.

“Es volver a empezar. El éxito de un inmigrante es saber adaptarse a las condiciones reales del sitio dónde vas. No puedes pretender salirte de tu país y llevarte todo tu equipaje. Y el país que te recibe no tiene que aceptar todo tu equipaje”.

En mi caso, esa oportunidad me la está dando el gobierno checo. Abrió las puertas a mi esposa, a mis hijos, que son los checos, y a mí, como “equipaje adicional”, salí beneficiado de ese privilegio. Me han abierto las puertas y estoy muy agradecido, muy agradecido. Me han dado mis oportunidades, no ha sido fácil, pero lo han hecho y lo mantienen y estoy muy feliz aquí.

A pesar de que no puedes trabajar de abogado, porque eres abogado pero aquí no puedes.

No, bueno, es volver a empezar. Uno tiene que adaptarse. El éxito de un inmigrante es saber adaptarse a las condiciones reales del sitio dónde vas, dónde vas a migrar. No puedes pretender salirte de tu país y llevarte todas tus maletas, todo tu equipaje, y tu historia a dónde vas. Y el país que te recibe no tiene que aceptar todo tu equipaje. Tú tienes que saber adaptarte. Y yo estoy completamente feliz de estar aquí.

¿Y echas algo en falta de Venezuela?

Tuve toda una vida allá, pero de repente los últimos años, ya llegó un momento en que la vida giraba en torno a estar metido en casa. No valía la pena. Y tener algo sin poder disfrutarlo, es no tener. Eso no es riqueza. Yo tenía ya mi casa allí, aquí no la tengo. Pero tenía una casa que era mi territorio para tratar de trabajar, hacer la vida, salir lo menos posible porque había un riesgo evidente, latente, para mí y para los míos.

“Llegó un momento en que la vida giraba en torno a estar metido en casa. No valía la pena. Tener algo sin poder disfrutarlo, es no tener”.

Tres intentos de secuestro hemos escuchado.

Tres veces me escapé. Tres veces casi me agarran. Y eso era lo normal, esa era la constante. Yo cada vez que se acercaba el miércoles, el jueves, que ya se acercaba el fin de semana y se iban los muchachos de fiesta, me entraba terror, noches nefastas de no poder dormir porque, de repente, pasa algo, o me pasa algo a mí, o recibo la llamada de alguien amenazando. Y eso no es normal, no es vida.

Ir a pasear al campo, a la playa, a la montaña… llegó un momento que ya ni siquiera eso se puede hacer, salvo que tú salieras con escolta, protección. Pero solo los pudientes pueden pagarse una escolta o un carro blindado. Yo no tenía eso, yo soy normal, clase media, trabajadora, joven, próspero, dentro de las condiciones estándar… Pero de repente ya todo se complicaba, todo se cerraba en la profesión como abogado. Como comerciante tenía a mis animales, mis aves: guacamayas, loros grises, Psittacula, cacatúas ninfas o carolinas, agapornis… todos esos los criaba yo.

¿Tienes aves aquí?

No, aquí no. Aquí tengo una adorada perra border collie, que es mi compañera peluda que me acompaña junto a mi esposa. Y me recibe en la puerta cada vez que llego con la mayor alegría.

¿Y qué tal la comunidad venezolana aquí en Chequia?

Sí, nos reunimos siempre en diciembre para tratar de celebrar las tradiciones, preparamos hallacas, arepas… Ciertos eventos los hacen generalmente la Casa Venezolana, pero tenemos varios grupos. No son muchos los venezolanos que están aquí, pero sí hay buenos amigos que tratamos de vez en cuando compartir, hacer deporte, comer algo, una cervecita, preparar algo en casa…

Volver a volver ha sido nominada al premio ARAS, que entrega la Asociación de Directores, Guionistas y Montadores de la República Checa al mejor debut del año, en el que se incluyen tanto obras de ficción como de no ficción.

Escuche la entrevista en Radio Praga Internacional aquí

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