Por Erich Reimann (dpa)
Colonia (Alemania), 30 jul (dpa) - La cadena de supermercados alemana Penny anunció hoy que a partir del lunes lanza un experimento en el que cobrará durante una semana "precios reales" en nueve de sus 3.000 productos.
La cadena cobrará el precio que realmente tendrían que tener esos nueve productos si se tuviese en cuenta los daños medioambientales y sanitarios causados durante su producción.
Así, alimentos como el queso o las salchichas serán hasta un 94 por ciento más caros.
Con este paso, la cadena, que forma parte del Grupo Rewe, quiere crear más conciencia sobre el impacto medioambiental de la producción de alimentos. "Vemos que muchos de nuestros clientes sufren por los altos precios de los alimentos. Sin embargo, tenemos que hacer frente al incómodo mensaje de que los precios no reflejan los costes del impacto ambiental", señaló Stefan Görgens, director de Penny.
Los "verdaderos precios", que incluyen no solo los costes de producción habituales, sino también los efectos de la producción de alimentos en el suelo, el clima, el agua y la salud, fueron calculados por investigadores de la Universidad Técnica de Núremberg y la Universidad de Greifswald.
"Nos mentimos a nosotros mismos si pretendemos que la producción alimentaria actual no tiene costes medioambientales ocultos", afirmó Amelie Michalke, de la alemana Universidad de Greifswald. Y agregó que, aunque estos costes no se reflejan en el precio de venta al consumidor, recaen sobre el público en general y en las generaciones futuras.
Si se tienen en cuenta estos costes ocultos, el precio del producto suele aumentar considerablemente. El paquete de 300 gramos de queso Maasdam, por ejemplo, se encarece un 94 por ciento pasando de 2,49 euros (2,74 dólares) a 4,84 euros.
En el caso de este tipo de queso, al precio "normal" se suman unos 2,35 euros: 85 céntimos por emisiones agrícolas dañinas para el clima (metano y CO2); 76 céntimos por contaminación del suelo causada por la agricultura intensiva para producción de forraje; 63 céntimos por el impacto del uso de pesticidas y otros factores en la salud de los agricultores y unos 10 céntimos por contaminación de aguas subterráneas por los fertilizantes.
Pero el sobreprecio debido a la inclusión de los costes medioambientales ocultos no es el mismo en todas partes. El aumento de un cinco por ciento por un filete vegano es significativamente inferior al de las salchichas de carne o el yogur.
La única pregunta es si los consumidores comprenderán el experimento, en vista de la subida general de precios.
"Se trata de un paso valiente, sobre todo en tiempos de inflación", afirma el experto en marketing Martin Fassnacht, de la escuela de negocios WHU de la ciudad alemana de Düsseldorf. El experto en el sector está convencido de que Penny quiere concienciar sobre la sostenibilidad y, al mismo tiempo, potenciar su propia marca.
Agrega que los riesgos de la campaña para la cadena de supermercados son manejables, entre otras cosas porque está limitada en el tiempo y se limita a unos pocos productos.
